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Peregrinación a Florida – Red Juvenil Ignaciana

By noviembre 18, 2016 No Comments

Jóvenes ignacianos peregrinando hacia la Virgen de los 33

Este fin de semana dos grupos distintos de jóvenes “ignacianos” estuvieron peregrinando rumbo a la Virgen de los 33 para celebrar allí la Fiesta de la Patrona del Uruguay: por un lado, jóvenes de JMI (Juventud Misionera Ignaciana) del Isasa con sus coordinadores, asesores y referentes de la Pastoral; y por otro, un grupo de la Pastoral de la Universidad Católica.

Empecemos con los jóvenes de JMI del Colegio Isasa, que están concluyendo su 6to año de liceo, por ser la primera vez que se sumaban a esta instancia de Iglesia. Su experiencia fue mixta ya que hicieron una Misión en el pueblo de 25 de Mayo (en Florida), y una Peregrinación de 20 km desde allí hasta el Santuario de la Virgen de los 33. Misionaron el pueblo desde el viernes por la tarde hasta el sábado, cerrando con la Misa junto con algunos de los niños y de los adultos con quienes compartieron los talleres de esa tarde, y junto con el grupo de peregrinos de la Pastoral de la Católica que llegaron hasta allí en bicicleta. Quienes también se sumaron a esta celebración fueron el P. Eduardo Casarotti sj, rector de la Universidad, y el P. Nacho Rey Nores sj, capellán del Isasa.

La gran mayoría de estos jóvenes han cerrado así tres años en el Movimiento, a los que se suman los tres años en el Movimiento Magis en Ciclo Básico. Todos ellos agradecen especialmente el esfuerzo y la dedicación de sus asesores de movimiento, Renzo Biazzi y Florencia Artola, de la Hna. Nanci Yoris, Directora de Pastoral, y de todos sus coordinadores que los han acompañado a lo largo de estos seis años.

Como cristianos “jóvenes” han sabido compartir toda su vitalidad y energía, sus ganas de cantar, de jugar, de aprender de los otros, en especial de la gente del lugar, pero también de cada uno de sus compañeros del movimiento en los distintos espacios para rezar y reflexionar juntos.

Como miembros de una juventud “misionera” han hecho realidad la invitación del Papa Francisco a ser una “Iglesia en salida”, una Iglesia que sale al encuentro de la gente, de sus realidades, de sus “tristezas y alegrías”; y allí estuvieron golpeando las puertas de las casas y también conversando en las veredas o en las mismas plazas, invitando a sumarse a las actividades en la capilla.

Como jóvenes misioneros también han profundizado en nuestro carisma “ignaciano”, poniéndose en camino, saliendo de sí mismos (“del propio querer, sentir e interés” en palabras de San Ignacio), y sobre todo haciendo la experiencia de Ignacio de andar y vivir “nunca solo/s” (como tan bellamente lo pinta José María Rodríguez Olaizola sj en su libro): siempre hay algo de Dios que nos sale al encuentro, sea en un compañero que nos da una mano o una palabra de aliento para seguir adelante o en aquél a quien nosotros se la damos para seguir juntos el camino, sea en un amanecer increíble como el que tuvieron la suerte de contemplar al promediar su peregrinar, sea en las palabras de la homilía de nuestro Pastor, el Cardenal Daniel Sturla, que los volvió a llenar de entusiasmo.

Y, a la par de los chicos de JMI, un grupo de jóvenes de la Pastoral de la Universidad, más religiosas y jesuitas, se pusieron en camino para llegar a Florida; pero esta vez la novedad estuvo en que el primer día (el sábado) lo hicieron en bicicleta: desde Santa Lucía hasta Berrondo; y el segundo día (domingo de mañana), lo hicieron -como en años anteriores- caminando desde Berrondo para llegar a la Santa Misa junto con nuestros obispos y la cantidad de gente que, año a año, se sigue sumando a esta fiesta de nuestra Iglesia que peregrina en el Uruguay.

Hasta 25 de mayo los acompañó en bici el P. Nacho Rey Nores, y de ahí en más los acompañó el P. Eduardo Casarotti, en bici hasta Berrondo y luego a pie hasta Florida. Como ya dijimos, ambos presidieron la celebración de la misa, en la que el espíritu común era dar/se ánimo para seguir adelante y agradecer a la gente de 25 de Mayo por su acogida siempre tan cálida y generosa. Joaquín Mones fue quien preparó y se encargó de toda la logística de la peregrinación, y la Hna. Daniela Concetti llevó adelante las pautas de oración y reflexión para los distintos momentos del camino en los que fuimos parando.

Agradecemos a Dios por esta experiencia tan “ignaciana” de ser peregrinos, recorriendo estos bellísimos caminos del interior de nuestro país, y por la gracia de “sentir con la Iglesia” que era tan vital para San Ignacio.

Compartimos también el testimonio de uno de estos peregrinos:

La importancia de la meta

Lo que le pasó a Francisco Garcé tiene que ver con la experiencia de “perderse”. En el primer tramo de la bicicleteada, desde Santa Lucía hasta 25 de Agosto, en un momento Fran y la Hna. Mili Freire se distanciaron de los que iban más adelante y también de los que venían más atrás. El P. Nacho pasó en auto avisándoles a los que venían adelante que siguieran derecho por un camino de tierra, en lugar de seguir por la ruta, para llegar directo al camping en 25 de Agosto donde harían la parada; también se lo dijo a los que venían últimos. Y cuando ya estaban todos en el camping, constataron que efectivamente faltaban ellos dos, y que seguramente habrían seguido por la ruta, sin haberse percatado que los de adelante se habían metido en el camino de tierra. El P. Nacho salió en el auto y los encontró por la ruta rumbo a Independencia cuando ya habrían hecho unos 2k desde 25 de Agosto… bocinazos… reencuentro… y vuelta al camping siguiendo el auto que los iba guiando. Ahora sí, su reflexión:

Para mí la peregrinación fue de verdad una imagen de la vida, y cuando con la Hna. Mili nos perdimos, sentí lo que siento cuando me pierdo en un sentido más general: el dolor de no poder controlarlo todo ni acertar siempre. De esa experiencia me llevo varias cosas:

En primer lugar, que solo no puedo. Si el P. Nacho no hubiera aparecido para mostrarnos el camino correcto, probablemente Mili y yo seguiríamos pedaleando. Es muy importante dejarse confrontar, y para eso hay que bajar el ego y disponerse a escuchar (cosa que para mí no es nada fácil). No está mal que te peguen un bocinazo de vez en cuando. 

Después, como le comenté a Joaquín y a la Hna. Daniela, no tiene sentido pedalear si no sé hacia dónde voy. Por eso sentí tan fuerte la pregunta «¿en dónde tengo mi corazón?». De última, lo que me estaba preguntando es «¿hacia dónde estoy yendo?». 

En la llegada de Nacho también identifiqué algunos gestos lindos. Pude sentir al Dios que sale al encuentro; que cuando me pierdo me sale a buscar para llevarme devuelta al grupo; que no me deja solo, y aunque no lo pueda ver, me acompaña. 

Por último, experimenté la libertad de dejarme conducir por Él. La única manera que tenía de volver a «casa» o al grupo era si seguía al auto. Ese auto simboliza a Jesús. Él es el único que conoce el camino, que tiene el «google maps» de la vida. Yo lo quiero seguir en bicicleta, caminando y como pueda, confiando que hacia donde me dirige voy a ser feliz. Y lo fui durante toda la peregrinación. 

Todas estas reflexiones tienen un denominador común: no importa cuán fuerte pedalees si no tenés claro hacia dónde vas.

 

Francisco Garcé

Al mismo tiempo, también se realizó la Peregrinación a la Virgen de los 33 en Florida organizada por Iglesia Joven de Montevideo. El año próximo, unificaremos las dos, y las haremos de forma conjunta.