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Ya se vive la 100 K Florida

By noviembre 1, 2018 No Comments

Del jueves 8 al domingo 11 de noviembre se desarrollará la 100 k Florida, una peregrinación en 4 etapas hacia el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres. Podrán participar jóvenes a partir de 16 años (los menores de 18 años deben llenar un permiso de los padres e ir con algún mayor de edad como responsable). Es la tercera edición de una caminata que se realiza desde el año 2016.

Compartimos con ustedes dos testimonios de jóvenes que ya han realizado esta experiencia. Esperamos que sirvan para para motivarte y poder hacer tú también la experiencia.

Lorena Villa

Desde varios meses antes de saber que iba a hacer la peregrinación, María comenzó a preparar mi corazón para el gran regalo que me hacía Dios por medio de la Iglesia: el Año de la Misericordia. ¿Por qué ir hasta Florida, caminando, si aquí en Montevideo había también Puerta Santa? Porque quería dar algo más de mí a aquel Dios que ya me había perdonado antes de cruzar la puerta, incluso antes de confesarme.

Y así arranqué… En el camino conocí gente, lugares y mi propia resistencia física. Mi estado físico no es muy atlético, sin embargo, no tuve ningún problema más que algunas ampollas en los pies y la cara colorada. La segunda noche en Mendoza teníamos lugar donde dormir, pero no para bañarnos, así que María Ecilda nos abrió las puertas de su casa. No sólo nos prestó su baño, sino que como era peluquera nos hizo pasar a mí y a otras chicas al salón donde ella trabajaba y nos peinó, no como profesional, sino como lo hace una madre. ¡Qué detalle de la Virgen María para con nosotras a través de sus manos!

Al llegar a Florida, y por fin entrar al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, se escuchaba a la gente que estaba allí decir entre ellos “¡Son peregrinos!”; y lo éramos. Una experiencia de total libertad y abandono en Dios.

Ricardo Borges

Cuando le presenté la nota donde le pedía permiso a mi directora para faltar dos días seguidos al trabajo, luego de recibirla y leerla, me llamó a la dirección, más curiosa que preocupada, para saber si el motivo de la solicitud no estaba mal redactado. Cuando le comenté a mis alumnos el motivo por el que iba a faltar dos días seguidos, uno de ellos se me acercó y tocándome el hombro me dijo “Profe: con todo respeto; vos estás mal de la cabeza”.

Cuando comenté en la parroquia que iba a Florida, no era novedad ya que todos los años vamos en comunidad a la fiesta de la Virgencita de los Treinta y Tres y de alguna forma mi nombre estaba incluido en la lista del ómnibus, pero al advertir que no iba con ellos en esta oportunidad esto causó un “¡opa!”. Y al decirles que iba a pié 100 km, pasando el Santa Lucía en bote, la sacristana me quedó mirando con estupor por unos treinta segundos y me preguntó: “¿¿¿en serio???”

Siempre admiré la fe de los peregrinos que entregan largas caminatas a Aparecida, Luján e Itatí y tener la oportunidad de hacerlo aquí, hacia Florida, fue toda una emoción. Ya había tenido algunas experiencias de ir con alumnos desde 25 de Mayo y desde 25 de agosto, 20 y 40 km, pero el desafío de los 100 k me entusiasmó por sobremanera.

Nos dispusimos a caminar bajo un sol abrazador y caminos desconocidos, perdidos y abandonados, cortando verdes campos, pasando puentes caídos y banquinas de rutas asfaltadas, interior profundo del paisito que entre cantos, rezos y risas; silencios, suspiros y cansancios; polvo, pasto y agua; sudor, charlas y lágrimas se tejía una trama de gurises, que iban “pa´tras y pa´delante” entretejiendo experiencias, vivencias y búsquedas que alentaban cuando faltaba el aire, empujaba cuando el cansancio pegaba fuerte y abrazaba cuando la emoción desbordaba.

Una de las imágenes más bellas que guardo de las 100k del 2017 fue el ver cuando algún compañero de camino se quedaba atrás; al principio pensaba que era por cansancio pero luego me fui dando cuenta que deseaban el alivio que solo da el Sacramento de la Reconciliación.

El que se quedaba para atrás era animado por un sacerdote, quien empujando a pura misericordia, avanzaba por el camino, avanzaba con el penitente, avanzaba como buen pastor y cuando  el que había ido volvía a la puntera irradiaba una alegría imposible de esconder y fácil de contagiar.

Llevamos la fe al límite de las capacidades físicas humanas y los ojos no lograban abarcar la totalidad de la hermosura de la creación en RD (real dimensión)

En una elevación de la ruta se nos atravesó una yunta de bueyes y entre el polvo pudimos ver las torres de la Catedral, faltaba un día de caminata y no supimos si lo que nos hizo apurar el paso fue el susto de las vacas o las ganas de llegar al Santuario.

De rodillas frente al Sagrario de la Catedral veneramos a la Virgencita de los Treinta y Tres que nos esperaba ansiosa en su ermita. El piso del presbiterio quedó marcado con las gotas de sudor y lágrimas de emoción y alegría que brotaron en un silencio que aturdía el templo.

¡¡¡Vamos por más!!!

Para participar de la 100 k Florida 2018, podés llenar el formulario aquí